One body, one life

Lo que hay detrás de un Ironman

No son superhéroes, pero lo parecen. El Ironman es la prueba más exigente del triatlón, y Emilio Moreno es uno de los valientes que lo practican. Conoce su historia.

Emilio Moreno es un hombre de hierro. O al menos actúa como uno, ya que le ha plantado cara a la prueba más exigente del triatlón: el Ironman. “Tengo 36 años, estoy casado, tengo cuatro hijos y soy periodista, aunque me dedico a mi empresa familiar. Tengo un blog personal donde cuento mis batallas y mi vida deportiva siempre ha estado ligada al fútbol, hasta que lo dejé con 33 años. Cuando nació mi tercer hijo no pude compaginarlo con los entrenamientos y decidí que era el momento de dejarlo. Poco a poco fui introduciéndome en el universo de las carreras y pasé de los 10K a la media maratón, a los Duatlones cross y, un año después, decidí ponerme a nadar. No era capaz de hacer dos largos seguidos sin hundirme. Cuando asistí al Triatlón Sprint en agosto de 2014 empezó la locura”, cuenta el protagonista.

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Cinco Medio Ironman y el Ironman de Lanzarote: 3,8 km natación, 180 bici y 42 carrera. ¿Qué se siente al cruzar la línea de meta?

“Es una sensación difícil de describir con palabras. Es un sentimiento de orgullo, satisfacción, emoción… Se te viene a la cabeza todo el sufrimiento de la carrera y sobre todo de los entrenamientos. Lanzarote es un Ironman muy duro y cruzar esa meta junto a mi familia, en el 25 aniversario de la prueba es un momento que jamás podré olvidar”, reconoce Moreno.

De la misma manera, asegura que hasta llegar a Lanzarote, fue poniéndose a punto con pruebas menos exigentes: “debuté en 2015 en el 70.3 de Calella. Una distancia preciosa. Salgo feliz y dos semanas después estaba haciendo el segundo en Madrid, Ecotrimad. Acabo en Octubre con otro, en Huelva. En cada prueba voy mejorando. Por eso decidí que era el momento de probar la Larga Distancia. Y como me gustan los retos, decido hacerlo a lo grande, en uno de los Ironman más emblemáticos y duros del mundo. Aunque eso sí, mis pruebas siempre van unidas a algún proyecto solidario (recaudé 5.000€ para escolarizar niños en Kenia en el 70.3 de Calella) y pensé que el Ironman de Lanzarote podría ser un buen escaparate para seguir consiguiendo dinero. Esta vez me quedé en 3.800€ para Run4smiles”.

Lo más duro fue la maratón: “Hubo un momento del kilómetro 23 al 32 que se me hizo muy duro. Sobre todo psicológicamente. En ningún momento se me pasó por la mente abandonar, pero sí que lo pasé mal. Y lo más gratificante sin duda, el apoyo de mi familia. Mis hijos, mi mujer, mi madre y mi padre, que corrió conmigo con el menisco destrozado en el peor momento de la maratón”.

Así se prepara un Ironman

“Empecé la preparación específica en diciembre de 2015, por lo que al final fueron 6 meses de mucho sacrificio, ya que no es nada fácil organizarse con el trabajo y cuatro hijos. Pero si se quiere, se puede. Al final fueron entre 10 y 15 horas de entrenamiento semanal. Mi entrenador es Mario Repes, Campeón del Mundo de Duatlon Larga Distancia y además de entrenador ya le considero mi amigo, mi psicólogo y mi confidente. Sin él, habría sido imposible estar donde estoy”, asegura. “Además, después de haberme dedicado a un Medio Ironman, entrenar Larga Distancia requiere un ‘extra’ en el volumen de entrenamiento.”

Emilio Moreno reconoce que disfruta con la bicicleta, aguanta bien la carrera y sufre en el agua: “desde niño ha sido un deporte que me ha emocionado. Mi abuelo fue ciclista y es algo que llevo ahí dentro. Siempre contándome sus batallas cuando ganaba a Bahamontes en la Vuelta a Toledo… Correr también me gusta, disfruto con tiradas largas, algo menos con la intensidad. Pero mi punto débil es la natación, aunque voy mejorando. Hay días que se me hace duro nadar en piscina. Sobre todo si son series largas. ¡Se me hacen eternas!”.

“Uno de mis errores en Lanzarote fue descuidar el gimnasio”

“Creo que el año pasado de cara a Lanzarote descuidé un poco el gimnasio. El tema de fuerza en Larga Distancia es fundamental aunque mucha gente crea lo contrario. Tanto como la resistencia. Este año, me he concienciado que tengo que hacer siempre las dos o tres sesiones de gimnasio que tenga. Quiero ir lo más fuerte posible a Lanzarote, rendir muy bien en la bici y hacer una gran maratón. Tengo una espinita clavada, y me la quiero quitar”, reconoce Moreno.

“Sigo una dieta Paleo”

“Hace unos años era un desastre comiendo. Me hinchaba a hidratos de carbono refinados. Desde el 2014 sigo una dieta paleo. Aunque no me gusta llamarle dieta, porque realmente es un estilo de vida. Me centro en tomar frutas, verduras, carne, pescado, pollo, huevos y grasas buenas, como nueces, pescado azul, aguacate, aceite de coco, oliva virgen extra, ghee… Mi principal fuente de hidratos, los días en que necesito recargar los depósitos de glucógeno son el arroz y la patata.”

“Para que os hagáis una idea, para preparar la alimentación en un Ironman me diluyo 15 geles en un bidón de agua y llevo barritas para la bici y otros geles sólidos para la maratón. Además de sales minerales para evitar la deshidratación. Y antes de todo eso, cuando me levanto, me tomo una papilla de crema de arroz de bebé sin gluten, con leche de arroz, un plátano, un poco de miel y bastante canela.”

“Además, desde el 2014 no he sufrido ninguna lesión. En el fútbol era muy propenso a ello, pero desde que cambié mi estilo de alimentación nunca he vuelto a tener ningún problema. Lo mismo me pasaba con las gripes. Siempre estaba enfermo. Ahora nada. No recuerdo la última vez que me quedé en casa con fiebre y eso que tengo cuatro niños pequeños que traen a casa todos los virus del mundo”.

Manual del buen entrenador de triatlón

“Además de tener buena formación, la experiencia es fundamental. El poder aconsejar a un entrenado sobre tu propia experiencia. Si nunca has hecho un Ironman, por poner un ejemplo, difícilmente vas a poder trasladarle las sensaciones que te aporta esta carrera. Al final, entrenar tiene parte de ciencia, pero también mucha parte de arte. Hay que saber tratar con el deportista. No son máquinas y hay veces que, más que una sesión de carrera, lo que necesitan es una charla de media hora tras un bajón anímico por un mal resultado, por estar cansado, porque no le salen las cosas… La motivación es fundamental en el deporte.”

 

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