One body, one life

6 consejos para no sufrir dolores en el trabajo

En este artículo podrás conocer las ventajas de mantener una buena condición física aprovechando tu trabajo diario, tanto si realizas un trabajo en movimiento o sentado, para no sufrir lesiones en el trabajo.

Antes de empezar vamos a realizarnos unas preguntas básicas:

¿Consideras ejercicio físico tu trabajo?

 Planteo la siguiente cuestión con la intención de llamar la atención de la población llamada  “sedentaria”. Actualmente en nuestra sociedad utilizamos este término para denominar a toda aquella persona que no realiza ejercicio físico, entendido como la práctica deportiva o conjunto de acciones motoras musculares y esqueléticas.

¿Y el trabajo? ¿Lo podríamos considerar una actividad física?

Entrará dentro del término actividad física toda aquella que nos obligue a realizar un esfuerzo, por lo tanto lo que podemos tener bastante claro es que los empleos realizados mediante esfuerzos y prácticas con nuestro cuerpo, sea cuales sean, también debemos considerarlos como tal.

Ahora que ya sabéis si consideraros personas “sedentarias” o no y que habéis analizado vuestro comportamiento en el trabajo, me gustaría daros una serie de consejos para que esa sorpresa que os estáis llevando a la hora de leer este artículo sea aún mayor y podréis traducirla en una mejora de vuestra calidad de vida. Sí, es cierto que os movéis y que mantenéis vuestro cuerpo activo. Aunque siento deciros que esto no es suficiente para mantener ni mejorar vuestra condición física y que a la larga puede traducirse en problemas físicos debido a las peculiaridades de dichos movimientos, acciones repetitivas, exceso de cargas, posturas incorrectas, sobrecarga de la musculatura implicada, descompensación y desequilibrios musculares, etc…

Es decir, que no estáis exentos de realizar un trabajo físico compensatorio a tales esfuerzos diarios. Podríamos compararlo con aquellas personas que dedican tiempo a realizar deporte pero que siempre hacen lo mismo, practican la misma actividad. Para todos ellos podrían servir algunos de los consejos que a continuación os planteo:

  1. Analizar y detectar el tipo de actividad física desempeñada.

Cuál es la musculatura activada y su grado de implicación en cada uno de los movimientos realizados. Tiempo destinado a cada actividad o movimiento y evaluar las posibles consecuencias que repercutan en tu condición física. A simple vista podrá parecer un trabajo tedioso y complicado pero siempre podrás contar con la ayuda de tu entrenador. Este primer paso resulta crucial  para realizar un buen programa de ejercicio individualizado y adaptado a tus necesidades.

  1. Elaborar un programa de ejercicio.

Una vez examinados los puntos débiles o zonas más propensas a lesionarse debido a su mayor implicación, podremos conocer también la musculatura menos demandada y poder así  realizar una serie de ejercicios destinados a compensar dicha musculatura “dormida”.

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  1. Fortalecimiento de la musculatura envolvente.

El exceso de movimientos repetitivos de articulaciones y posturas incorrectas puede provocar tendinitis, epicondilitis, artrosis, bursitis, síndrome de pinzamiento del hombro, etc.

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  1. Control postural y activar tu musculatura central.

Las cargas efectuadas en malas posturas repercuten directamente sobre la espalda baja dolor-trabajo-planchahasta llegar a producir hernias de disco. Para evitarlo basta con trabajar el control postural y realizar ejercicios para fortalecer el transverso (abdomen profundo) y el cuadrado lumbar.

 

 

  1. Camina a diario y compensa tu tono muscular.

Pasar muchas horas de pie realizando movimientos repetitivos y mecanizados puede conllevar problemas circulatorios en las piernas, a la vez que un desequilibrio muscular importante debido a la lateralidad dominante. Todo ejercicio cardiovascular que realicemos será ideal para mantener dicha circulación optima y de nuevo un trabajo compensatorio de fuerza para equilibrarnos.

En éste caso también una buena hidratación y un bajo consumo de sal puede ayudarnos a mejorar considerablemente la circulación sanguínea.

  1. Realiza pausas activas.

Aquellas personas que sin embargo pasan la mayoría del tiempo sentados en su puesto de trabajo sufren un importante acortamiento de la musculatura posterior (isquitibiales) lo que provoca que ésta tire de la pelvis y esta a su vez arrastre a la columna lumbar. Cuando esta situación persiste en el tiempo, pueden producirse alteraciones en los discos vertebrales, como protusiones y hernias discales.

Pausas programadas cada “x” tiempo para incorporarnos y realizar una serie de movimientos específicos y estiramientos pueden contrarrestar de forma considerable dichas alteraciones y reducir las molestias.

Podemos lograr mantener una buena condición física y mejorar así nuestra calidad de vida con menos esfuerzo del que pensamos. Dedicándole un mínimo de tiempo a los ejercicios compensatorios, una hora u hora y media a la semana, caminando a diario entre veinte y treinta minutos, utilizando las escaleras, siendo conscientes de nuestras posturas y mejorándolas….

Ahora si os sentís identificados con éste articulo y tanto si sufrís alguna de las complicaciones mencionadas como si no, animaros a contactar con un “entrenador personal” especializado para evitar que con el paso del tiempo tu trabajo se convierta en verdugo de tu salud o simplemente para mantenerte saludable y activo con ayuda de ese esfuerzo que ya realizas.

¡Sácale partido doble a tu trabajo diario!

 

Artículo escrito por Manuel Enrique Rodríguez: entrenador personal. Contacta con él para consultar cualquier duda:

Manuel Enrique Rodriguez

 

 

Manuel RodriguezEspecialista universitario en entrenamiento personal

Diplomado en Educación Física

Instructor Mat Pilates

NSCA-CPT (Certified Personal Trainer)

NSCA-CSCS (Certified Strength and Condititioning Specialist)

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