One body, one life

La propiocepción debería formar parte de la preparación física en padel

El pádel, como cualquier otro deporte necesita de una preparación física además de la técnica. La propiocepción es un aspecto que suele dejarse de lado. Pero que en realidad es más importante de lo que pensamos. José Manuel Herrera, experto en preparación física de pádel nos lo explica.

El pádel:

El pádel es un deporte en auge en los últimos tiempos. El rendimiento deportivo en el mismo está condicionado por diferentes factores: cualidades físicas, habilidades deportivas específicas y estrategias competitivas.

El pádel, al igual que el tenis, es una disciplina de carácter intermitente. Se caracteriza por arrancadas rápidas, frenadas y acciones y golpeos repetitivos. Donde intervienen gran cantidad de grupos musculares, con esfuerzos interválicos de moderada y alta intensidad.

Por lo tanto, puede afirmarse que el pádel es un deporte que conlleva la participación de diferentes vías metabólicas. Siendo predominante la vía anaeróbica aláctica. Con una actividad anaeróbica láctica menor y con una base aeróbica de soporte.

La preparación física en el pádel:

Una buena condición física en jugadores de pádel es absolutamente fundamental. Y su trabajo es el soporte que les permitirá realizar adecuadamente cualquier gesto técnico. En esta línea, el jugador de pádel requiere del desarrollo de la velocidad y la agilidad. Para poder realizar desplazamientos frecuentes, cortos y rápidos, con cambios de orientación y de sentido. Del desarrollo de la fuerza para poder golpear progresivamente más rápido, así como del desarrollo de la resistencia. La cual le permitirá ejecutar los gestos técnicos a velocidades similares durante un prolongado período de tiempo y la flexibilidad. Con posibilidad de realizar diferentes movimientos en las amplitudes articulares adecuadas, minimizando los riesgo de lesión.

ejercicios preparacion fisica en padel

Habiendo realizado una introducción a las características físicas y fisiológicas de este deporte. Vamos a hablar de otro factor que no debemos olvidar. Y debemos trabajar también dentro de la preparación física de dicha disciplina, paralelamente al desarrollo de las cualidades físicas ya mencionadas: la propiocepción.

 

La propiocepción:

La propiocepción puede definirse como el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos y, dicho de otra forma, la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. Algunas de sus funciones son:

–          Regula la dirección y rango de movimiento.

–          Permite reacciones y respuestas automáticas.

–          Interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada.

–          Control del equilibrio.

–          Coordinación de ambos lados del cuerpo.

–          Mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central.

–          Influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

Si pretendemos y queremos que los músculos, ligamentos y articulaciones estén preparados para responder al “estrés” que supone la actividad deportiva y, en concreto, al desgaste a que se ven sometidos en el pádel, en el entrenamiento propioceptivo encontraremos un gran aliado. Además de la fuerza en las piernas u otras zonas del cuerpo, se mejora la coordinación, el equilibrio y el tiempo de reacción.

La propiocepción debe ser obligatoría:

Es sabido también que el entrenamiento propioceptivo tiene una transferencia positiva de cara a acciones nuevas similares a los ejercicios que hemos practicado. Lo que pretendemos con este tipo de entrenamiento es colocar al cuerpo en diferentes formas y posiciones de desequilibrio, saltos, giros, cambios rápidos de dirección,…. a los que el jugador no esté normalmente acostumbrado, con lo cual se somete a las diferentes articulaciones a un “estrés” que las obligue a adaptarse.

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Con el entrenamiento propioceptivo el jugador/a de pádel aprende a sacar ventaja de los mecanismos reflejos, vinculados a mejoras funcionales en el entrenamiento de fuerza, mejorando los estímulos facilitadores y disminuyendo las inhibiciones que lo reducen, aumentando así su rendimiento. Reflejos como el de estiramiento, que pueden aparecer ante una situación inesperada como puede ser perder el equilibrio, se pueden manifestar de forma correcta con el entrenamiento propioceptivo, ayudando a recuperar la postura, y con tendencia a eliminar los reflejos básicos incorrectos, en este caso el provocar un desequilibrio aún mayor.

Con todos estos argumentos, podría decirse que el entrenamiento propioceptivo debería ser casi una obligación en la preparación física del deportista, en este caso el jugador/a de pádel, tanto enfocado a la salud como al rendimiento y la competición.

Introducir en nuestros entrenamientos ejercicios de inestabilidad a través de la pelota bosu, el fitball u otras superficies inestables que involucren los receptores propioceptivos con acciones específicas, ya sea en la pista o fuera de ella, deberían acompañar al resto de ejercicios realizados.

Se pueden realizar tantos ejercicios como se nos ocurran, combinando acciones que se dan en el pádel, tales como saltos, desplazamientos, frenadas o giros, con los golpes como la volea o el remate, entre otros, y con la situaciones inestables, como puede verse en las imágenes.

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                               Jose Manuel preparador fisico tenisJosé Manuel Herrera

– Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte

– Preparador Físico en CN Tennis Valencia (instalaciones del Sporting Tenis Valencia)

 

 

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