One body, one life

Por qué seguir haciendo ejercicio al aire libre

Aunque se haya acabado el verano, el ejercicio al aire libre sigue siendo una de las formas más divertidas de hacer ejercicio. El entrenador Aarón Mendoza Quintana nos cuenta por qué no debemos encerrarnos en el gimnasio.

Seguro que si escuchas la palabra ‘ejercicio’. La primera imagen que te viene a la cabeza es un gimnasio. Alguien corriendo en una cinta, levantando mancuernas o moviendo máquinas que parecen sacadas de una película ciencia ficción. Sin embargo, cuando hablamos de ejercicio, movimiento y salud. No podemos olvidarnos de un factor que influye, indudablemente, en estos tres aspectos, y es el entorno. Por eso entrenar al aire libre ofrece beneficios que no se consiguen entrenando aislado, en una sala.

En este sentido, el entrenador Aarón Mendoza Quintana, explica que, a pesar de que entrenar en gimnasios tiene innumerables beneficios, no sólo relacionados con la comodidad (techo donde resguardarse, temperatura agradable, maquinaria y material variado, duchas,…) sino también con la interacción con otras personas, cada día es más frecuente ver a gente practicando actividad física en la calle, o como diríamos muchos, entre ‘parques y jardines’.  ¿Por qué? Por los grandes beneficios emocionales y psicológicos que produce. Al menos, durante una temporada: “Según el Principio de la Variabilidad en el entrenamiento, este debe ser rico en su diversidad, no solo con ejercicios, sino con diferentes prácticas deportivas en diferentes entornos”, dice el experto.

Un carácter cinco estrellas

Lo creas o no, en los primeros cinco minutos de actividad física al aire libre se nota un incremento de la autoestima. Y es que hacer ejercicio, de por sí, te cambia el humor. Pero cuando ves que superas obstáculos corriendo por el parque, o eres capaz de hacer ejercicios de tonificación cerca del mar, la ansiedad disminuye y comienzas a sentirte mejor.

 

I+D+i

Desarrolla la creatividad. Sí, vas al parque a entrenar y resulta que la estación de ejercicio donde sueles estar tu, está ocupada; habrá que buscar un nuevo espacio donde entrenar. Encuentras un árbol y ahí puedes colgar tu sistema de entrenamiento en suspensión, la colchoneta en el suelo, la goma elástica, etc. Desarrollas tu creatividad y por consiguiente la motivación en la realización de nuevos ejercicios. Los entornos son cambiantes y eso hace que el aburrimiento no aparezca.

 

Naturaleza

Media hora de ejercicio en contacto con la naturaleza eleva la capacidad del sistema inmunológico para reconocer virus y bacterias. La exposición al sol también produce bienestar debido a la síntesis de la vitamina D que se da cuando los rayos solares inciden en nuestra piel y es muy importante a nivel metabólico. Poder realizar ejercicios de ‘gimnasia suave’ o relajación en un entorno natural, intensifica las emociones.

 

Un ambiente relajado y emocionante

Cuando se trata de entornos de entrenamiento cambiantes, existe una componente de aventura e incertidumbre. Si hablamos, por ejemplo, de salir a correr, puedes encontrarte con una nueva ruta por explorar, donde puedes encontrar a personas como tú, también corriendo, o caminando. Nunca se sabe que puedes descubrir o con quien coincidirás hoy.

 

Encuentra tu sitio

No sólo podemos limitarnos a mar o montaña, aquí la diversidad es muy rica, existen plazas, parques, avenidas… Solo debes identificar estos espacios y poder ‘usarlos’ en tu práctica físico-deportiva. Recuerda, en la variedad está el gusto.

Quiero ponerme en forma

aaron mendoza quintana libreAarón Mendoza Quintana

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Máster en Coaching y Psicología Deportiva