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Hiponatremia y ejercicio: cuando el exceso de agua puede provocar la muerte

Hiponatremia, o lo que es lo mismo, niveles bajos de sodio en sangre. ¿Sabías que la hidratación excesiva puede, en el peor de los casos, causar la muerte?

Cuando hablamos de agua asociada a ejercicio físico, siempre nos viene a la mente la palabra hidratación. Pero si os digo que el agua, en exceso, en el ejercicio físico puede provocar problemas graves… ¡Incluso la muerte! La sorpresa y el escepticismo nos asaltan de una manera explosiva.

¿Cómo un elemento indispensable para nuestra vida, el mayor hidratante que existe, puede llegar a matarnos? Este efecto letal en nuestro organismo tiene un nombre: “hiponatremia asociada al ejercicio”.

Hiponatremia: el sodio

Vamos a dar un poco de luz al concepto. Normalmente en ejercicios intensos y de larga duración perdemos una cantidad considerable de sales minerales, una de estas sales es el sodio.

De hecho, en varias investigaciones se descubrió que un deportista que ha perdido un 6% de su peso (el equivalente de 4,75Kg para una persona de 75 Kg), pierde solamente el 5-7% de las existencias corporales de sodio. O lo que es lo mismo, una o dos cucharaditas de sal (una cucharadita de sal contiene 2300mg de sodio).

La concentración de sodio en nuestra sangre se incrementa durante el ejercicio porque perdemos proporcionalmente  más agua que sodio. Lo primero es reemplazar el líquido que perdemos. El nivel adecuado de sodio lo mantenemos con la comida.

Para los deportistas normales, la pérdida de sal resulta insignificante. Pero en deportistas de nivel, y en ejercicios de larga duración la pérdida es mayor. Por cierto, por si tenías dudas, los deportistas semi-profesionales también necesitan un entrenador. 

Hiponatremia asociada al ejercicio

Evidentemente, el instinto de supervivencia más primitivo cuando perdemos líquidos, en ejercicios de más o menos duración , es beber agua. Pero en ocasiones la ingesta de agua es excesiva,  lo que va a provocar que los niveles de sodio caigan.

Esto ocurre porque el cuerpo humano es capaz de beber a más velocidad de lo que es capaz de expulsar a través de la orina. Si la caída del sodio es pequeña no es problema.  Pero si se sigue bebiendo agua, durante o después del ejercicio,  los niveles de sodio en sangre bajarán estrepitosamente.

Y el cuerpo no va a poder expulsar el exceso para mantener el sodio en sangre en niveles seguros.  Pudiéndose producir, en casos extremos, insuficiencia renal, causando  inflamación del cerebro y una cascada de respuestas neurológicas severas que van incrementándose y que pueden terminar en muerte por la rotura del tallo cerebral.

Cómo prevenir este problema

Prevenir la hiponatremia es muy sencillo: nunca exceder la ingesta de 800-900 ml de líquido por hora. Beber líquidos con una cantidad de unos 20 mmol/l de sodio (son las medidas estándar de las llamadas bebidas isotónicas o para deportistas).

Si tenemos en cuenta estas dos normas nunca veremos este cuadro clínico aparecer. Cuidado con el exceso de agua, vigilad el consumo de hidratos de carbono y electrolitos en el ejercicio prolongado. Ya que no sólo de agua se hidrata el hombre.

Y además, siempre es mejor recurrir a un agua de calidad, que contenga calcio y magnesio, como la que suministran servicios como Easy Water.

Descubre en este artículo cuánto beber durante el ejercicio.

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miguel escribano hiponatremiaMiguel Escribano

Más de 10 años de entrenamiento personal

Máster en Fitness y Wellness