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Enfermedad crónica: cómo prevenirla mediante la dieta

La relación de la dieta con la aparición de una enfermedad crónica está más que argumentada. ¿Sabes cómo utilizar la alimentación  tu favor?

Ahora que ya sabemos que una enfermedad crónica puede prevenirse mediante una correcta educación nutricional. Y que conocemos las patologías más relevantes. La Dietista-Nutricionista Ana Bilbao, junto a su hermana, Laura Bilbao, de Nuttralia, nos da unas recomendaciones prácticas para conseguirlo.

Reduce al máximo los azúcares añadidos

Se consideran azúcares todos los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos durante su procesamiento (fabricación), preparación (cocinado) o en la mesa (consumidor). Además de los azúcares presentes de forma natural en la miel y en los zumos de frutas.

Se encuentra en refrescos, zumos envasados, bollería, galletas, cereales envasados, golosinas, productos lácteos, salsas, precocinados, azúcar de mesa, bebidas vegetales, etc. Y la industria alimentaria suele renombrarlos en el etiquetado con nombres que el ciudadano no entiende. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó reducir su ingesta a 25 gramos al día, debido al incremento del sobrepeso y obesidad infantil.

Mejora la calidad de las grasas que consumimos

Esto significa dejar a un lado las grasas saturadas presentes en carnes, quesos curados y bollería y optar por grasas saludables, las llamadas insaturadas, presentes en los frutos secos, las semillas, el aguacate, el aceite de oliva y los pescados.

Reduce el consumo de sal

Más del 70% de la sal (sal invisible) que consumimos procede de productos precocinados y de alimentos como los fiambres, los quesos, el pan y las sopas envasadas. Por tanto, opta por productos frescos y cambia la sal común (sal visible) por sal yodada o fluorada o experimenta con especias para dar a tus platos un toque diferente.

Escoge y basa tu alimentación en alimentos de origen vegetal, frescos y de temporada

Son ricos en fibra, vitaminas y minerales. Combina las frutas, las verduras, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales en tus platos diarios. No hay mejor ‘dieta depurativa’ que comer sano.

Limita al máximo el consumo de alcohol

Ya no sirve “una copita de vino es buena para la salud cardiovascular”. Los últimos estudios afirman que el alcohol, independientemente de la graduación del origen, está relacionado con el incremento del cáncer y la aparición de diferentes patologías crónicas.

¡Muévete!

Realiza ejercicio físico, al menos 30 minutos a la semana y ponte en manos de un Licenciado en Actividad física y Deportiva para que te asesore y guíe tus entrenamientos.

Fíjate en el etiquetado

El etiquetado es la “carta de presentación” de un producto envasado. Por tanto pon atención a los ingredientes más representativos del listado y fíjate en cuantos ingredientes tiene (cuantos menos tenga mejor), y en el orden en el que aparecen.

Si ya tienes la patología, “no te pongas a dieta”

Reeduca tus hábitos alimentarios de la mano de un dietista-nutricionista. Con el fin de mejorar tus analíticas, encontrarte bien contigo mismo y favorecer un entorno saludable. Una de las enfermedades crónicas más comunes es el asma. Una enfermedad que puedes mejorar con estos 5 ejercicios para minimizar los síntomas del asma.

¿Quieres saber más sobre nutrición?. ¿Te gustaría contar con el asesoramiento de nuestros profesionales?

Quiero comer sano

 

cronica nuttraliaArtículo escrito por: Ana y Laura Bilbao

Graduadas en Nutrición Humana y Dietética

Fundadoras de Nuttralia junto a Laura Bilbao

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