One body, one life

Por qué incorporar grasas en tu dieta

Las grasas son necesarias, y muchas veces huimos erróneamente de ellas por miedo a engordar. No te equivoques, eso no va a ocurrir.

El terror a las grasas

El miedo por las grasas continúa presente en las cocinas. Donde hay personas que se muestran reacias a incorporar a sus recetas ingredientes ricos en este macronutriente. Sin embargo, forman parte de desayunos sanos como los que proponemos aquí, y de una dieta equilibrada.

¿Por qué? Porque tanto los medios de comunicación como gran parte de los profesionales del sector defendieron la idea de que eran éstas, y no el azúcar, las culpables de la obesidad y las enfermedades relacionadas con ella y el sistema cardiovascular. Sin embargo, los últimos estudios demuestran que esto no es del todo cierto.

En este sentido, el entrenador Harold Ivanovich asegura que nuestro cerebro necesita grasas saludables para funcionar, así como las células también para rendir. “Solo hay que saber priorizar las más beneficiosas y no excedernos en las cantidades”, asegura.

“Debemos consumir un máximo de 65 a 75 gramos de grasa al día. Si un gramo de grasa equivale a 9 calorías lo que debemos es saber repartir de manera inteligente esta cantidad”

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En muchas de ellas, añade, encontramos vitaminas liposolubles como lo son la A, D, E y K. Además, incorporar alimentos como el aguacate o el aceite de oliva ayudará a controlar el colesterol. Por eso, uno de los errores femeninos más frecuentes sobre todo, aunque también haya hombres que los cometan. Es pensar que eliminarlas de la dieta ayudará a perder peso.

Y sí, también nos ayuda a mantener la línea. Ya que aumentan la sensación de saciedad evitando que pasemos hambre entre horas. Por eso, un ‘snack’ muy saludable y perfecto si se quiere perder peso son los frutos secos, como las nueces, las almendras o el cacahuete.

Con estos ingredientes, además, se pueden preparar aperitivos mucho más sabrosas y originales. De la misma manera, desayunar huevos también mantendrá bajo control el nivel de azúcar en sangre, dejándonos saciados durante la mañana y nutriendo nuestro organismo con proteínas de alto valor biológico. Y los amantes del queso están de suerte. “El queso también reduce la ansiedad y aporta proteínas, aunque haya que moderar su consumo por ser rico en grasas saturadas”.

Pero, como es lógico, no todas son recomendables. De hecho, habría que evitar las denominadas grasas ‘trans’, que sí están directamente relacionadas con grandes perjuicios para la salud, presentes en productos procesados, fritos, bollería industrial y comida rápida.

Quiero comer sano

 

 

Harold Ivanovichgrasas

Deportólogo