One body, one life

Actividades para personas mayores con problemas de huesos

Problemas de huesos, algo muy común en las personas mayores pero que, sin embargo, puede combatirse a través del ejercicio físico.

Nos haremos mayores, ley natural. Pero muchas veces asociamos eso a envejecer sin calidad de vida, y no es cierto. Podemos tener una gran calidad de vida a través del ejercicio aún siendo mayores. De hecho es la recomendación que nos da la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que cada vez tenemos más en cuenta.

Según un artículo publicado en la web de la OMS, “para los adultos de este grupo de edades, la actividad física consiste en actividades recreativas y de ocio. Desplazamientos, actividades ocupacionales, tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias”.

Es decir, debemos programar actividad física dentro de su entorno, para que no sólo hagan ejercicio físico sino psicológico.

Podemos estar más o menos de acuerdo con esta recomendación de la OMS. Pero lo que si es cierto es que debemos tener un envejecimiento donde la actividad física diaria sea más que una ayuda y se convierta en algo cotidiano, común e innegociable.

La actividad física nos embarca en una mejora de la salud de manera exponencial. Recordemos que el ser humano está diseñado para moverse. Tanto es así que los cambios a nivel psicológico y cognitivo aumentan.

Combate los futuros problemas de huesos

“Una mente activa, en un cuerpo activo”

Un artículo publicado en la web de Neuroscience en 2009, coincide con diferentes investigaciones donde se plantea los efectos positivos de la actividad física en personas mayores, mejorando las habilidades cognitivas.

Gracias a estas investigaciones se ha sabido que los ancianos que están más físicamente activos tienden a tener más grande el hipocampo y una memoria espacial mejor que aquellas personas que no ralizan ningún tipo de actividad.

El hipocampo es una parte del cerebro situada en el lóbulo temporal, que forma parte del sistema límbico y participa en la memoria y la orientación espacial. Hasta un 40% de mejora en memoria espacial con respecto a otras personas, gracias a una buena forma física.

“La actividad física como prevención a padecer la osteoporosis”

Las personas con osteoporosis presentan un nivel de masa ósea reducida que sigue en disminución paulatinamente, provocando la debilidad del hueso, convirtiéndolo en frágil y susceptible a las fracturas.

Cuando estas personas realizan una actividad física con frecuencia se comprueba que se reduce la pérdida de masa ósea. Así como mejoran a nivel neuromuscular la coordinación, el equilibrio y los reflejos ante el riesgo de las caídas.

Los beneficios que tiene la actividad física en personas adultas mayores de 65 años son variados, mejorando la capacidad funcional y el estado cerebral. Podemos hacer ejercicios de casi todo tipo, siempre bajo unas condiciones de seguridad y de adecuación de la práctica y su progresión.

  • Mejoran tanto la calidad del hueso, como la fuerza muscular, la elasticidad, el sistema inmunológico o la eficacia cardiorespiratoria.
  • Aumenta la memoria, reduce el riesgo de padecer depresión, ansiedad o estrés.
  • Reduce cualquier tipo de demencia en la vejez.
  • Reduce hasta un 40% el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiorespiratoria.
  • Mejora la composición corporal y con ello ayuda a controlar la tensión.
  • Junto con una dieta saludable, reduce el riesgo de contraer diabetes del tipo II. Puedes leer más aquí sobre ejercicio y diabetes. 
  • Disminuye las cifras de colesterol en sangre y grasa total del cuerpo.

Con todos estos beneficios, debemos tomárnosla muy en serio. Y no sólo para nosotros, sino para los mayores que nos rodean.

Debemos incentivar la práctica de actividad física ya que una población envejecida y con problemas de salud produce una desestabilización social incluso a niveles económicos. Aumentando el gasto en medicamentos. Esto es ya una realidad.

“Reduce el gasto en fármacos y aumenta nuestra calidad de vida”

problemas de huesos

Los mayores deben hacer actividad física, pero dentro de una serie de características o precauciones a la hora de plantearse un programa de ejercicio:

  • Siempre hay que consultar a nuestro médico y que él nos derive a un especialista en actividad física y salud el cuál nos puede prescribir que tipo de ejercicio es el ideal para nuestra patología.
  • Realizar siempre un buen calentamiento de manera progresiva, variándolo.
  • Ideal que el ejercicio se practique en grupo, no sólo ejercitamos el cuerpo sino también las relaciones sociales, y eso aumenta la energía y autoestima.
  • Hagamos descansos prolongados para recuperar la musculatura, ya que en estas edades la tonicidad muscular se adquiere mucho antes.
  • No hay que llegar a la fatiga muscular, no es nuestro objetivo, y debemos desterrarlo de nuestras sesiones.
  • Evitemos ejercicios de alta intensidad o que puedan ser un problema para la vista o el equilibrio.
  • Siempre ideal por la mañana. Nunca a última hora de la tarde, ya que puede dificultarnos el sueño.
  • Detengámos la actividad si nos encontramos fatigados o si algo no va bien.

Con estas claves, ya podemos plantear un programa de ejercicios para personas adultas mayores de 65 años, siempre bajo la supervisión de un profesional.

Si tenemos adultos con movilidad reducida, hay que hacer ejercicios de equilibrio como estos de forma muy sencilla, además de trabajarles los principales grupos musculares. Las personas con enfermedades cardiovasculares o de diabetes tendrán que controlar un poco más las intensidades del ejercicio. Consultando a su médico.

Quiero al mejor entrenador

 

aaron mendoza quintana agujetas despuesAarón Mendoza Quintana

Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Entrenador Personal

Máster en Coaching y Psicología Deportiva

Colegiado por el COLEF Canarias nº 53920