One body, one life

Agujetas: la verdad sobre esas incómodas compañeras

Agujetas. ¿Te suena? Seguro que más de una vez has sufrido este molesto, y paradójicamente placentero, dolor tras un buen entrenamiento.

Volver a entrenar después de un largo tiempo tiene algunas consecuencias, entre ellas se encuentran las molestas agujetas o dolor muscular de aparición tardía (DMAT). Aunque para algunos suponen una señal de esfuerzo y, por lo tanto, les produce una sensación de satisfacción.

Agujetas, ¿por qué se producen?

Existen muchas teorías acerca de su origen:

  1. Acumulación de ácido láctico. El ácido láctico producido debido a la intensidad del ejercicio se cristaliza y causa molestias.
  2. Incremento de la temperatura local muscular. Debido al aumento de la temperatura muscular se producen microlesiones.
  3. Microrroturas de fibras musculares. El dolor se produce debido a microfibras rotas durante la práctica deportiva.

Gracias a que las ciencias del deporte también avanzan, se han descartado teorías como la acumulación de ácido láctico. A pesar de todo, hay profesionales que siguen explicando las agujetas a través de la teoría de los cristales de lactato, lo que demuestra una falta de actualización.

El origen de las agujetas está estrechamente relacionado con las microrroturas que se producen en las fibras musculares. La teoría del incremento de la temperatura local también está ganando protagonismo, aunque está pendiente de más investigaciones para comprobar su veracidad.

¿Cuál es el mejor remedio?

La magnitud de las agujetas depende de cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que realizaste ejercicio físico. Y también de la intensidad de la sesión: a mayor intensidad mayores molestias se producen y más tiempo tardarán en desaparecer.

El pico de dolor máximo de las agujetas puede aparecer, incluso, a las 48 horas, por lo tanto es habitual que duren entre 2 y 4 días, no más. Lo mejor para evitarlas es realizar ejercicio físico regularmente, ya que si estamos mucho tiempo inactivos volverán a aparecer.

Sin embargo, a veces es inevitable, e incluso necesario, hacer un parón. O después de haber sufrido alguna lesión (no te pierdas las mejores formas de recuperarse de las lesiones más comunes). Por eso, aquí tienes algunos consejos para volver a entrenar y que puedas caminar al día siguiente:

  • Después de cada sesión dedica un tiempo a bajar las pulsaciones lentamente, lo que se denomina vuelta a la calma. Finaliza las sesiones con unos ejercicios de estiramientos como estos.
  • Realizar ejercicio aeróbico de baja intensidad o LISS (perfecto para perder peso).
  • Hidrátate y come correctamente, el cuerpo se repara a través de la alimentación.
  • Una ducha después de entrenar, los baños de agua fría aceleran la recuperación muscular, pero que no este demasiado helada.
  • Automasaje miofascial con FoamRoller.

A partir de ahora, las agujetas nunca serán una excusa para no entrenar. Y para lograr tus objetivos, recuerda que siempre será más fácil con la ayuda de un buen entrenador personal. ¡Quiérete a ti mismo y lucha por alcanzar tus metas!

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Álvaro Moreno Martínalvaro moreno martin agujetas

TAFAD (Técnico superior en Animación y Actividades Físicas y Deportivas)

Certificado en Entrenamiento Personal (CPT- NSCA) en National Strength and Conditioning Association (NSCA)