One body, one life

Por ti y por todos tus compañeros… Juega limpio

El sector del fitness y los entrenadores personales está todavía en construcción, y depende de nosotros cómo se construye. Trabajemos juntos para llegar más lejos, apoyémonos para hacernos más grandes. Seamos compañeros.

“El error más grande que he cometido en mi carrera ha sido pensar que lo sabía todo”, me confesó en su día el entrenador Mike Boyle. “No visitar a otros entrenadores también ha sido otro”, añadió.

Aprender a ser compañeros

Con internet, a veces sobra personarse  y las visitas se virtualizan en forma de clicks. Las redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter son un instrumento potente. Ayudan a estar informados sobre el sector. Estudios, avances, congresos, etc. Nos sirven también para seguir a otros entrenadores y conocer su praxis.
 
Generan debate. Eso, tal vez, sea lo más enriquecedor de todo si se hace desde el respeto. Guardando las formas, y siempre, desde la humildad. “Por su timeline los conocerás” dicen, y es cierto. De sobra son populares los “enganchones” entre entrenadores a modo “pelea de patio de colegio” en diferentes foros. En muchas ocasiones todo empieza por prejuzgar a un compañero, apoyándose en la distancia, en esa frialdad opaca y peligrosa que nos dan las redes sociales. Estoy segura de que si conociéramos en persona a la gente con la que en alguna ocasión hemos disertado, más de uno hubiera acabado pensando. “Me he equivocado”.
 
Tendemos a ser jueces del trabajo, condición o formación de otros. No a agachar la cabeza o a mirarnos de igual a igual para mejorar las cosas.  Abrir la mente y escucharnos, en vez de señalarlos con el dedo, ayudaría.
 
A veces cuando se alcanzan determinados niveles de clientes, facturación o presencia en medios. Se puede llegar a perder la perspectiva. Esto sólo va en detrimento del propio entrenador. Aislarse, la consecuencia de todo esto, puede llegar a arruinar por completo su carrera.
 
“Nunca he aprendido más que viendo trabajar a otros entrenadores”, me dijo Boyle. Ante esto, deberíamos dejar de hacernos zancadillas, darnos empujones, patadas en las espinillas y empezar a jugar limpio.  El primer paso podría ser hacernos la siguiente pregunta. ¿De quién puedo aprender?. La respuesta es sencilla, probablemente no tengamos que cruzar el charco para encontrarla. La tenemos no muy lejos, al lado… compañeros.
 
Sara Tabares, directora de PERFORMA
compañeros performa